Toda la madera se mueve. La pregunta no es si tu mesa va a trabajar con el clima, sino cuánto y en qué dirección. Elegir la especie correcta para tu ciudad evita el 90% de las grietas que vemos en servicio.
Parota: estable y de grano ancho
Es nuestra favorita para mesas grandes. Muy estable una vez secada en horno, con vetas anchas y color chocolate. Funciona bien en Guadalajara, CDMX, Querétaro y Monterrey, donde el ambiente es más seco.
Tzalam: para costa y humedad
Densa, oscura y naturalmente resistente a la humedad. Es la que mandamos a Cancún, Playa del Carmen, Mérida y Puerto Vallarta, porque soporta mejor los cambios de un lugar con aire acondicionado intermitente.
Encino: ligero y claro
Ideal para sillas y estructuras donde el peso importa. Acepta muy bien acabados claros al agua, aunque en climas de mucho sol directo conviene alejarlo de ventanales sin cortina para que no amarillee de forma irregular.
Cuidado que sí funciona
Dos veces al año, un paño con aceite de linaza puro sobre la superficie limpia y seca. Nada de limpiadores multiusos con amoniaco: abren el poro y opacan el acabado en pocas semanas.
