En once años de showroom hemos visto el mismo error cientos de veces: el cliente mide el muro y compra el sofá más largo que entra. El largo casi nunca es el problema; la profundidad y la altura del respaldo son las que hacen que una sala se sienta chica.
Primero el paso, luego el mueble
Deja siempre 70 cm de circulación entre el sofá y cualquier otro mueble. Si el pasillo que queda es más angosto, la sala se vuelve incómoda aunque el sofá sea precioso. En departamentos de 60 m² solemos recomendar un sofá de 200 a 215 cm con profundidad de 90 cm como máximo.
La altura de asiento cambia todo
Un asiento a 44 cm del piso sirve para casi cualquier estatura y facilita levantarse. Los sofás muy bajos, de 35 o 38 cm, se ven espectaculares en fotos pero cansan a quien tiene rodillas sensibles o vive con adultos mayores.
Telas para clima mexicano
En zonas húmedas como la Riviera Maya, Veracruz o Villahermosa evitamos el lino puro sin tratamiento: absorbe humedad y tarda en secar. Ahí recomendamos mezclas de poliéster reciclado con acabado antimanchas, que se limpian con agua y jabón neutro.
Prueba de los tres minutos
Antes de decidir, siéntate tres minutos completos en el sofá. No treinta segundos: tres minutos. Es el tiempo en el que el cuerpo se acomoda y notas si el respaldo te sostiene la espalda baja o si el asiento te empuja hacia adelante.
